Proyecto europeo de innovación social y tecnológica desarrollado en el marco de NGI TrustChain, orientado a explorar cómo la identidad digital, las credenciales verificables y los tokens digitales podían mejorar la distribución de ayudas sociales. La solución adapta componentes de Identfy a un caso de uso real con ciudadanos vulnerables, comercios locales y administradores de entidades, buscando facilitar el acceso a ayudas de forma más segura, trazable y respetuosa con la privacidad. Mi participación se centra en investigación de usuarios, definición UX, historias de usuario, validación con usuarios del piloto, QA funcional y adaptación del producto base a una solución concreta de alto impacto social.
SSI · Impacto Social · User Research · UX Strategy · Credenciales Verificables · Tokenización
El reto era transformar la distribución de ayudas sociales en una experiencia más accesible, segura y trazable para ciudadanos vulnerables, comercios y entidades.
El proyecto parte de un problema especialmente sensible: muchas personas en situación de vulnerabilidad encuentran barreras para acceder a servicios sociales digitales, desde baja autonomía tecnológica hasta falta de confianza o procesos administrativos poco claros. El reto es diseñar una solución que facilite la gestión de ayudas mediante identidad digital, credenciales verificables y tokens, manteniendo el foco en privacidad, inclusión y uso real por parte de ciudadanos, comercios y entidades.
La gestión de ayudas sociales puede volverse lenta, manual y poco transparente, especialmente cuando intervienen distintos actores y recursos. El reto estaba en aportar mayor trazabilidad, control y confianza al proceso, sin aumentar la carga administrativa ni comprometer la privacidad de las personas beneficiarias.
El proceso implicaba perfiles con necesidades muy distintas: personas beneficiarias, comercios locales y entidades administradoras. El reto estaba en conectar sus acciones dentro de un mismo flujo —recibir ayudas, aceptar tokens, gestionar usuarios o revisar transacciones— sin que la experiencia resultara confusa, fragmentada o difícil de operar.
Al trabajar con ayudas sociales y datos asociados a situaciones de vulnerabilidad, la confianza era una condición clave. El reto no era solo garantizar seguridad técnica, sino hacer comprensible qué datos se usan, cómo se protegen y qué control conserva cada persona sobre su identidad digital y sus transacciones.
La aplicación permite que las personas beneficiarias reciban y utilicen ayudas en forma de tokens digitales, facilitando pagos seguros en comercios participantes sin depender de mecanismos tradicionales más lentos o menos trazables. Para los comercios, la experiencia permite aceptar tokens, consultar operaciones y gestionar solicitudes asociadas a su conversión, conectando la ayuda social con una dinámica de uso más sencilla, local y verificable.
El portal de administración permite a las entidades gestionar usuarios, validar credenciales, supervisar operaciones y consultar la distribución y uso de los tokens dentro del ecosistema. Esta capa facilita mayor visibilidad sobre el recorrido de las ayudas, ayuda a reducir procesos manuales y permite que la entidad pueda operar con más control, transparencia y capacidad de seguimiento sin perder de vista la protección de las personas beneficiarias.
La solución incorpora identidad digital autosoberana y credenciales verificables para facilitar procesos de identificación, autenticación y verificación de elegibilidad. Este enfoque permite que las personas beneficiarias puedan operar con datos acreditados bajo un modelo más seguro y respetuoso con la privacidad, mientras las entidades pueden validar información relevante sin depender de procesos manuales o documentación difícil de verificar.
El sistema utiliza tokens digitales como mecanismo para distribuir y utilizar ayudas sociales dentro de un entorno controlado. Las personas beneficiarias pueden recibir tokens y emplearlos en comercios participantes, mientras las entidades mantienen mayor visibilidad sobre el uso de los recursos. Esta capa permite aportar trazabilidad, reglas de uso y control operativo sin convertir la ayuda en un proceso más complejo para el usuario final.
Uno de los elementos clave del proyecto fue el trabajo con usuarios reales desde fases tempranas, incluyendo ciudadanos vulnerables, comercios locales y administradores de entidades. La investigación permitió entender barreras de autonomía digital, comprensión, confianza y uso cotidiano, incorporando feedback en la evolución de historias de usuario, flujos y criterios funcionales. El objetivo era que la solución no solo funcionara técnicamente, sino que respondiera a contextos reales de uso.
La solución exploraba el uso de inteligencia artificial para apoyar tareas de gestión, clasificación y análisis dentro del proceso de ayudas sociales. El objetivo era facilitar una operativa más eficiente para las entidades, ayudando a interpretar información, detectar patrones relevantes y reducir carga manual en escenarios administrativos complejos. Esta capa debía aportar valor sin desplazar el criterio humano, manteniendo el foco en transparencia, control y confianza.
Mi participación se centró en la investigación de usuarios, la definición UX y el aterrizaje funcional de la solución, adaptando componentes de Identfy a un caso de uso específico de distribución de ayudas sociales mediante identidad digital, credenciales verificables y tokens. Trabajé en el análisis de necesidades de ciudadanos vulnerables, comercios y administradores de entidades, la definición y actualización de historias de usuario, el diseño de flujos, la revisión funcional de la solución y la preparación de criterios para validar su uso en un entorno piloto real.
El trabajo permitió transformar una base tecnológica compleja en una solución más comprensible y alineada con usuarios reales, conectando identidad digital, tokenización y gestión de ayudas sociales dentro de una experiencia operativa más clara. La investigación y validación ayudaron a detectar barreras de autonomía digital, comprensión, confianza y fricción en el uso, incorporando ese feedback en la evolución de historias de usuario, flujos funcionales y mejoras del producto. El proyecto permitió validar la solución con perfiles reales —ciudadanos vulnerables, comercios y administradores— y avanzar hacia una versión más inclusiva, trazable y preparada para escenarios de uso social.
Este proyecto me permitió profundizar en uno de los grandes retos de la identidad digital descentralizada: convertir un modelo técnicamente complejo en una experiencia comprensible, segura y accionable para usuarios no expertos. Más allá de la emisión de credenciales o la tokenización de ayudas, el valor estaba en diseñar flujos donde el ciudadano entendiera qué estaba recibiendo, qué podía hacer con ello y qué implicaciones tenía cada acción. También reforzó la importancia de adaptar soluciones SSI a contextos reales de adopción, donde la confianza, la trazabilidad y el consentimiento deben convivir con una experiencia sencilla, guiada y operativamente viable.
Podemos conversar sobre producto, UX, identidad digital, IA aplicada o soluciones sociales que necesiten convertir tecnología compleja en experiencias claras, inclusivas y preparadas para uso real.