El proyecto consistió en la definición funcional y UX de una plataforma digital para radiología, orientada a conectar clínicas con radiólogos externos en un contexto de alta demanda y falta de profesionales disponibles. La propuesta exploraba un modelo de marketplace asistencial para gestionar solicitudes de informes, asignaciones, tiempos de respuesta, segundas opiniones y entrega de resultados, manteniendo un acceso controlado a la información clínica por motivos legales y de privacidad.
Salud · Radiología · Análisis funcional · UX · Marketplace · Producto digital
El reto de definir una solución digital para coordinar la demanda de informes radiológicos entre clínicas y profesionales externos, en un contexto de escasez de radiólogos, necesidad de respuesta rápida y restricciones legales en el intercambio de información clínica.
Muchas clínicas y centros sanitarios necesitaban dar salida a pruebas diagnósticas en tiempos ajustados, pero no siempre contaban con suficientes radiólogos contratados para absorber la carga de trabajo. Esto generaba dependencia de profesionales externos que colaboraban con múltiples entidades, con procesos poco estandarizados para recibir solicitudes, aceptar trabajos, entregar informes o gestionar segundas opiniones.
El intercambio de datos era uno de los puntos más sensibles. Las clínicas necesitaban compartir la información suficiente para que el radiólogo pudiera valorar y realizar el informe, pero sin exponer más datos de los necesarios ni romper criterios legales o de privacidad. Al mismo tiempo, los resultados debían poder integrarse en el flujo asistencial: consulta por parte del médico, comunicación al paciente, incorporación a la historia clínica o revisión posterior.
El sistema debía permitir que una clínica publicara o asignara solicitudes de informe, gestionara tiempos de respuesta y decidiera si resolver internamente o derivar a profesionales externos según disponibilidad, especialidad o reglas de negocio.
Uno de los retos principales era diseñar flujos que permitiesen compartir datos sanitarios de forma controlada, mostrando al radiólogo solo la información necesaria para aceptar o realizar el informe, y manteniendo trazabilidad sobre el proceso.
La plataforma debía contemplar no solo la emisión del informe, sino también su revisión por parte del médico, la posibilidad de segunda opinión, la comunicación al paciente y la incorporación del resultado dentro del flujo clínico del centro.
La propuesta definía un marketplace clínico donde las clínicas podían gestionar solicitudes de informes radiológicos y conectarlas con radiólogos internos o externos según disponibilidad, especialidad, tiempos de respuesta y reglas de negocio. El modelo permitía ordenar la demanda de pruebas, facilitar la asignación de informes y ofrecer a los radiólogos freelance un entorno controlado donde recibir solicitudes, aceptarlas o rechazarlas y entregar resultados dentro de unos plazos definidos.
La solución no se limitaba a la relación entre clínica y radiólogo, sino que contemplaba el ciclo asistencial completo: publicación o asignación de una prueba, aceptación del informe, elaboración, entrega, revisión médica, solicitud de segunda opinión, comunicación al paciente e incorporación del resultado a la historia clínica. El objetivo era diseñar una experiencia capaz de coordinar múltiples actores, estados y decisiones dentro de un entorno sanitario sensible y regulado.
Uno de los puntos clave del diseño era permitir el intercambio de información suficiente para realizar el informe radiológico, sin exponer más datos de los necesarios. Por ello se definieron flujos donde cada perfil accedía a la información adecuada según su rol, el momento del proceso y las restricciones legales asociadas al dato clínico.
El trabajo permitió convertir una necesidad compleja en una propuesta funcional estructurada, con procesos, requisitos, wireframes detallados y prototipo visual. Esta base servía para evaluar alcance, viabilidad, estimación y próximos pasos antes de decidir una posible fase de desarrollo.
El análisis funcional tradujo una operativa sanitaria con múltiples actores, reglas, permisos y estados en una lógica de producto comprensible. Se trabajó el ciclo completo de la solicitud radiológica, desde la creación o asignación hasta la entrega del informe, segunda opinión, consulta médica y comunicación posterior al paciente.
La propuesta incorporaba capacidades de automatización, indexación y búsqueda avanzada para facilitar la gestión de solicitudes, localización de información y sugerencias operativas. El enfoque se basaba en técnicas de machine learning e índices de búsqueda, previo al auge de la IA generativa.
Mi participación se centró en la fase inicial de análisis, conceptualización y definición funcional del producto. Trabajé en el benchmark competitivo, journeys, mapa de procesos, user story mapping, requisitos funcionales, estimación, documentación y definición de flujos para los distintos perfiles implicados: clínicas, radiólogos externos y médicos.
También desarrollé wireframes detallados para aterrizar la lógica del producto antes de la fase visual, poniendo especial atención en la gestión de solicitudes, reglas de asignación, tiempos de respuesta, acceso controlado a información clínica y continuidad del proceso asistencial. La arquitectura técnica y el diseño visual final fueron desarrollados por otros perfiles del equipo.
El trabajo permitió convertir una necesidad de negocio compleja en una base funcional de producto, suficientemente estructurada para evaluar alcance, viabilidad y próximos pasos. Aunque la plataforma no llegó a desarrollarse, el Sprint Zero generó una definición completa del modelo, flujos principales, requisitos, estimación, wireframes y prototipo, sirviendo como material de apoyo para búsqueda de financiación y toma de decisión.
Este proyecto reforzó mi capacidad para abordar fases tempranas de producto en sectores complejos, donde todavía no existe una solución definida y es necesario ordenar procesos, actores, restricciones legales y oportunidades de negocio. También fue un aprendizaje importante sobre cómo diseñar experiencias digitales en salud, equilibrando eficiencia operativa, privacidad del dato clínico y necesidades reales de profesionales sanitarios.
Acompaño proyectos digitales en contextos de alta incertidumbre, ayudando a ordenar requisitos, coordinar equipos, validar soluciones y convertir tecnologías emergentes en experiencias más claras, útiles y demostrables.